El turismo y los osos son compatibles

mayo 11th, 2008 | by nick |

La semana pasada El País publicó un artículo El oso se acostumbra al hombre que ponía en duda la posibilidad de realizar avistamientos de osos como actividad turística, y avisaba del peligro de que el oso se está acostumbrando al ser humano. Desde entonces ha habido un debate en varios medios españoles. Aquí, en este artículo, Los osos no se están habituando al hombre; simplemente, publicado hoy en LNE, Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo critica el artículo de El País.

  • Consideramos muy positivo que se use la imagen del oso para promover el desarrollo de las zonas de montaña. En esta línea venimos trabajando desde hace años. Impulsamos las iniciativas conservacionistas ligadas al desarrollo rural. En la actualidad, sólo conocemos pequeños grupos de visitantes que, de la mano de empresas o extranjeras o locales, o bien por su cuenta, acuden a unos puntos de observación muy concretos desde donde realizan esperas a mucha distancia, que no causan molestias a los osos. Pero dentro de pocos años es previsible que este tipo de turismo aumente, con el peligro de convertirse en un problema. Por eso, hemos pedido al Principado que empiece a considerar una regulación del turismo naturalista cuanto antes. Veo que se ha generado una polémica no deseada en la que algunos han aprovechado para matar al mensajero
  • Los osos no muestran ningún indicio de estar más habituados al hombre. Siempre ha existido una estrecha convivencia entre osos y humanos en la cordillera Cantábrica. Los osos han acudido de manera habitual a los valles y al entorno de pueblos para alimentarse. Es triste que ahora que la convivencia entre osos y hombres es mucho más amigable haya personas que pretenden reavivar miedos olvidados. No existe un cambio de comportamiento de los osos, sólo hay un cambio de número, hay más ejemplares.
  • Los osos apenas entrañan peligro para el hombre, y eso lo saben los habitantes de las montañas que viven con ellos. Puede que haya alarma social en Madrid, pero no la hay en Somiedo, ni en Degaña, ni en Cangas del Narcea. Antes era habitual oír a la gente contar que los osos se veían cuando ellos eran niños, o lo había visto su padre o su abuelo. Ahora se da la circunstancia de que vuelven a verse, y estas anécdotas se cuentan en primera persona. ¿No es más fácil aceptar que es gracias al éxito de la política de conservación del oso, en vez de buscar fantasmas inexistentes?
  • La reproducción de “Paca” y “Tola” no contribuye a conservar la especie; otra cosa es que fomente la sensibilización social

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